El origen del fiambre

El chef José Osoy comentó a Prensa Libre, en una entrevista en 2024, que, según su punto de vista, este platillo se originó a finales del siglo XVI, cuando varias personas se reunieron para una convivencia en la que cada quien aportó algo para degustar. Alguien decidió unir estos ingredientes y así surgió esta mezcla de elementos de origen prehispánico, español y árabe.

“Sus orígenes se pierden en el insondable pretérito, pues se presume que es un platillo de gran antigüedad”, refiere Luis Villar Anleu. Se cree que existen referencias del fiambre desde 1595.

En los escritos del misionero dominico Thomas Gage (1625) se le menciona como un plato frío.

Sobre su consumo en rituales por el Día de los Muertos, el escritor José Milla y Vidaurre (1822-1882), en su célebre Cuadros de costumbres, escribió: “—Cuando— la luna comenzaba a derramar su pálida luz sobre los sepulcros, —la multitud— fue alejándose poco a poco en busca de fiambre y de los otros platos que la costumbre quiere que engullan los vivos al regresar de la visita a los restos inanimados de los muertos”.

Durante la Colonia, la preparación de comidas especiales, de gusto castellano pero con intensa herencia maya, comenzó su largo recorrido. “En este contexto se le reconoce al fiambre como un plato frío”, cita Villar Anleu en su libro La cocina popular guatemalteca.

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